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Jueves, 14/02/08

yo, de Rafa Cortés

por Nuria Vargas

“yo”, como su título indica es una película escrita en minúsculas pero con buena caligrafía.

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El claro oscuro de sus planos te atrapa desde el comienzo, y ya en el principio la visión del autor de esta obra te sitúa en las calles de un pequeño pueblo de Mallorca mediante planos cortos, muy cortos, tan cortos como los que utiliza durante todo el film para enmarcar la mirada del catalán Alex Brendemühl dentro de un cuadro que parece estar siempre compuesto y estudiado para conectarte con el personaje.
El tono sombrío de la película se encarga de acompañar a la ambigüedad de lo que está pasando y de lo que sucede en el interior del protagonista, dichoso misterio que envuelve a la trama principal.
Poco sabemos de Hans pero sin embargo sí somos participes del juego que mantiene entre la certeza de saber lo que no quiere con la inseguridad de no saber bien lo que quiere. Este es el punto de partida que hace que Hans se encuentre consigo mismo o con el otro Hans y que sea él mismo quien resuelva su propio conflicto interior que nadie conoce.
Un ritmo preciso y medido en un ambiente de suspense con una tensión que sin ahogarte te deja respirar con profundas exhalaciones en negro.

Me parece una película modesta y generosa como me lo parecen sus creadores. Sin duda un papel escrito a medida para el actor Alex Brendemühl, quizás esto sea cosa de su otro “yo” guionista, un rol que desempeñó el actor junto al realizador Rafa Cortés durante más de cinco años aunque de manera no continuada.

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Sé que es delito colgar esta fotografía del mallorquín Rafa Cortés con los ojos cerrados. Quien asistió al encuentro que mantuvimos con el joven director en la VIII Semana de Cine de El Ejido sabe bien porqué lo digo. Creo que no debo de contar el final de su película y es precisamente en sus ojos donde se refleja la claridad y el azul de los planos de la última secuencia de su “yo”. Un final gratificante y contrastado con el resto del film, “yo” metafóricamente me atrevería a titular esa secuencia como el comienzo de otra vida, aunque como allí se comentó tal vez sea sólo un flash-back del pasado.

Enhorabuena por hacer una película intimista sólo pobre en presupuesto, sencilla, completa y minuciosamente cuidada hasta el último detalle, se nota que había ilusión y eso es un valor añadido. Gracias desde Séptimo Arte.

FICHA TÉCNICA
Título: yo
Dirección: Rafa Cortés
País: España
Año: 2007
Género: Drama
Reparto: Manuel Barceló, Maria Lanau, Alex Bredemühl, Margalida Grimalt, Rafel Ramis, Aina de Cos, Heinz Hoenig, Carme Feliu
Guión: : Rafa Cortés, Alex Bredemühl
Web: http://www.yo-thefilm.com/

 

Sábado, 14/10/06

Conejo en la luna

por Joaquin Blanes

Conejo en la Luna

Esta película, que participó en la Sección Oficial del Festival de Berlín en 2005 y que parece que la crítica la define, creo que acertadamente, como una denuncia sociopolítica en la línea de Costa-Gavras llena del mejor suspense de Hitchcock; se estrenó, por fin, en España el pasado 10 de marzo.

Tengo que decir que aunque la fecha de producción aparezca en algunos sitios como de 2005, en realidad es anterior porque tuve la suerte de verla en un viaje a Morelia en octubre de 2004. Cuando salí del cine tuve la necesidad de sentarme en un café, tomarme algo, abrir el cuadernillo que siempre llevo conmigo y hacer algunas anotaciones rápidas sobre la impresión que me había dejado la película.

Creo que lo mejor es rescatar aquellas impresiones y dejarlas caer, por si valen como una crítica. Estas son las anotaciones que hice a vuelapluma:

«La película que acabo de ver ha sido demoledora. Conejo en la luna de Jorge Ramírez-Suárez. Trata sobre la corrupción política en México. No me agrada la idea de que se exporte una película que da una imagen tan dura de México, porque luego se identifica como parte esencial de la idiosincrasia de este país y, bueno, existe, no lo vamos a negar, pero el relato es tan duro que uno siente una repulsión alarmante hacia esa clase social que nos gobierna en cualquier lugar del mundo.

Es cierto que si se cuentan estas cosas es porque algo de verdad hay en ellas, aunque se haga a través de la invención de una historia, de la ficción. La película genera una ansiedad en el espectador ya que tiende a identificarse con el débil, el maltratado, el que huye o es vejado. Somos así porque cuando hay un personaje que encarna al héroe que ha sufrido la ira de los dioses nos identificamos, irremediablemente, con su suerte.

Una película americana (yanqui, me refiero, porque Conejo en la luna es una película americana y además norteamericana, porque México sigue estando en Norteamérica) hubiera resuelto el final con un desenlace políticamente correcto. Por el contrario, los desenlaces de nuestro arte hispano, casi en todo arte que no sea hollywoodiense, tiende a la realidad y el calidoscopio es más complejo que el del cine estadounidense. A diferencia del cine de Hollywood, donde la estructura básica es la del héroe castigado que debe superar una serie de pruebas para volver a su status y consigue superarlas volviendo a la estabilidad y la felicidad del status-quo. En nuestro cine, llamémosle hispano, no hay vuelta a la normalidad, no puede haber una vuelta a la normalidad porque sobre el héroe se han operado una serie de cambios esenciales que lo hacen evolucionar; aunque en ocasiones ese cambio se inscribe en una tragedia y la evolución conduce, inevitablemente, a la desolación.

Esta película me marcó por su contundencia, por lo bien que utiliza los medios del suspense, la tensión, la desesperación en el espectador, el odio. La película te deja con la necesidad de tomarte un trago, uno bien fuerte, que te sitúe nuevamente en este lado de la realidad cotidiana. En este lado donde hay un tráfico loco y bullicio de gente paseando y una mesa con unas flores de plástico por todo decorado y una cerveza y un cuaderno abierto y una mano que escribe: “Eres un tipo corriente, menos mal, estás salvado? ».

Ficha Técnica
Nacionalidad: México y Reino Unido, 2004.
Guión y Dirección: Jorge Ramírez-Suárez
Ficha Artística:
Bruno Bichir, Antonio
Lorraine Pilkington, Julie Miles
Jesús Ochoa, Macedonio Ramírez
Adam Kotz, Ian Coger
?lvaro Guerrero, Nicolás Lopez

 

El Arco

por Joaquin Blanes

El Arco

Si Vladimir Propp levantara la cabeza estaría encantado de comprobar que el cine de este surcoreano se ajusta, perfectamente, a su morfología del cuento, porque en esta película, así como en otras anteriores, ya sean La isla, Hierro 3, Primavera, verano, otoño, invierno, primavera… Kim Ki-duk parece servirse de las historias tradicionales, con un toque mágico, para narrar una bonita historia, sostenida por las imágenes y no por los diálogos, apenas existentes en sus películas.

Kim Ki-duk tiene muchas cualidades y una de ellas es la de pintar con la cámara, apoyándose, eso desde luego, en una música preciosista y delicada. La película tiene una historia sencilla de resumir: Un viejo vive aislado en una pequeña embarcación fondeada en medio del mar o de un lago, que alquila a pescadores (esto recuerda mucho la historia de La isla). Con el viejo vive una chica que no habla, esto no quiere decir que sea muda, sino que no desea hablar (esta característica retoma muchos de sus personajes, como la protagonista de Hierro 3). El viejo está esperando a que la chica cumpla los diecisiete para casarse con ella.
Este es el punto de partida a una historia que no tiene nada de extraordinario salvo la extrañeza de los personajes, siempre tan solitarios, tan poco comunicativos e introvertidos y el lugar donde se desarrollan los acontecimientos.

Kim Ki-duk vuelve a tomar, como punto de partida, un escenario aislado (ya lo hizo en La isla y en Primavera, verano, otoño, invierno, primavera… En las tres películas los personajes viven o recalan en un lugar recóndito a donde llegan para, de alguna forma, obtener la redención, por algún crimen cometido, como en el caso de Primavera… o buscando una salida a una situación imposible, como en La isla.

Está claro que las películas de Kim Ki-duk no persiguen la acción sino la reflexión, porque las imágenes están llenas de sosiego y musicalidad. Las secuencias de la chica balanceándose en el columpio al borde del mar son, sencillamente, hermosas, y la música tiene una calidez que convierten en bucólico un barco desvencijado, un aislamiento forzado y una vida infeliz.
Habría que detenerse en analizar las obsesiones cotidianas de Kim Ki-duk, buscar si existe alguna obsesión numerológica en el director surcoreano porque el número 3 está muy presente en sus películas. Las historias implican a 3 personajes, las flechas que lanza el viejo arquero para leer la fortuna a los pescadores son 3, y una de sus películas se llamó aquí Hierro 3. Para los pitagóricos el 3 era un número perfecto porque contiene principio, medio y fin; pero desconozco si para los taoístas el número 3 tiene tal magnitud. Lo que está claro es que para Kim Ki-duk ese número es una constante en su cine, así como los anzuelos. Creo que este hombre goza perversamente con las fantasías más atroces entre carne y anzuelo. Cuidado con La isla para los que no la hayan visto porque puede herir sensibilidades.

Añadir tan sólo que el cine de este director es particularmente sosegado, por no decir que en ocasiones se estanca en bonitas postales que no hacen avanzar la historia; sin embargo hay que reconocerle muchas cualidades a su cine, como la de recuperar el cine como un ejercicio visual antes que literario, como le pasa a algunos directores que basan todo su cine en el diálogo (ésta es mi batalla particular contra Isabel Coixet). También recordarle a cualquier espectador del cine de Kim ki-duk, que sus películas suelen tener un desenlace que, de repente, sin avisar, entra en el terreno de lo sobrenatural y a mí, personalmente, me desconcierta un poco, la verdad.

Ficha Técnica
Nacionalidad: Corea del Sur y Japón, 2005.
Guión y Dirección: Kim Ki-duk
Ficha Artística:
La chica, Yeo-reum Han
El viejo, Seong-hwang Jeon
El estudiante, Si-jeok Seo

 

El castillo ambulante

por Joaquin Blanes

El Castillo Ambulante

Esta película, llena de gentileza y calma, arropada por una música sinfónica apropiada y una animación que sigue la invención desmedida de Mizayaki, pero tomando, esta vez, el modelo de un cuento altamente europeo, sigue la tradición fantástica, casi mitológica, de las transformaciones de los humanos en algún animal. Digo europeo porque parece el cuento de la Cenicienta adornado con magos y una guerra bárbara que, por la estética dibujada por Mizayaki, rememora la Primera Guerra Mundial. Sólo la rememora, porque el resto es de una excelente inventiva que continúa con los despropósitos imaginativos de El viaje de Chihiro o Mi vecino Totoro, y esto es un halago. A pesar de esto, la película se me hace demasiado cursi, quizás por ese tinte europeo, esos príncipes núbiles, altamente metrosexuales, que despliegan sus cabelleras rubias, su hedonismo y su descaro; que se desplazan como si estuvieran oliendo rosas todo el tiempo. No convence ese mago Howl, convence, sin embargo, la vieja Sophie, el mejor y más creíble de los personajes. Una vieja sensata y testaruda donde las haya. Convence también Calcifer, ese endemoniado fuego principio y fin de los poderes de Howl; también la bruja de las Landas. Convencen esos personajes y sus historias, pero no termina de hacerse uno a la historia de amor entre el mago Howl y la joven Sophie.
En cualquier caso es un rato muy agradable ver esta película de Mizayaki y la imaginación desorbitada de este hombre, basta admirar los detalles de ese castillo ambulante, un camaleón repleto de paredes, tejas y trastos sobre sus espaldas.

Ficha Técnica
Nacionalidad: Japón, 2005.
Dirección: Hayao Mizayaki
Guión:Hayao Mizayaki, Cindy Davis Hewitt y Donald H. Hewitt

 

Lunes, 28/11/05

El Aura

por Joaquin Blanes

El Aura

Después del éxito de Nueve reinas, muchos de los que admiramos aquella película, aguardábamos ansiosos el regreso de Bielinsky. Llega por fin, con una historia igual de intrincada, pero al mismo tiempo muy distinta. Vuelve a trabajar con Ricardo Darín y le dibuja un personaje particularmente sosegado, metido en una especie de bola de cristal que lo hace fantasear con la posibilidad de robar. Un taxidermista, un embalsamador, para entendernos, epiléptico, con un grado de autismo que lo aísla de la relación con su mujer e incluso de su relación con terceros. En realidad toda la película ronda sobre este personaje solitario, lo que hace que tarde en arrancar la historia, la acción propiamente dicha, eso implica un punto de inquietud en el espectador que ve que la narración no termina de avanzar, salvo por el incidente, el detonante que retuerce la trama, que desde luego no lo voy a contar.
A pesar de esa lentitud, que imagino que el director quiso darle a la película para adentrarnos en la personalidad sedada del personaje, la película tiene una historia endiablada, tan original como Nueve reinas, que sirve de enredadera a las intenciones del personaje y que tiene la virtud de acabar como tiene que acabar, sin despropósitos ni exageraciones, como le sucede de continuo a las películas estadounidenses, que en este tipo de historia terminan en un disparate.
Ricardo Darín borda el personaje, pero los secundarios no se le quedan a la zaga, al contrario, aunque no recae el peso de la historia sobre ellos despliegan un aura de personalidades variadas y extrañas que ayudan a ese ambiente enrarecido de la película.
El aura tiene muchas cosas buenas, una realización impecable, muy imaginativa y sin alardes de planos sesgados ni movimientos descontrolados como si estuviera haciéndose un videoclip. Hay mucha contención en los planos, son planos reposados, tranquilos, que ayudan a crear el ambiente; pero al mismo tiempo ésta es su flaqueza, porque con tanto reposo la historia se alarga demasiado. Hasta que vuelve a arrancar y entonces es imparable.

Ficha Técnica

Nacionalidad: Argentina, Francia, España, 2005.
Dirección: Fabián Bielinsky
Guión: Fabián Bielinsky, con la colaboración de Pablo de Santis
Ficha Artística:
Ricardo Darín, Taxidermista
Dolores Fonzi, Diana
Pablo Cedrón, Sosa
Alejandro Awada, Sontag

 

El Jardinero Fiel

por Joaquin Blanes

El Jardinero Fiel

La virtud de la templanza

Templanza sería la palabra apropiada para definir esta película de Fernando Meirelles, después de aquel virtuosismo cinematográfico que fue Ciudad de Dios y que muchos críticos instalados todavía en el gusto por el cine mudo acribillaron tildándola de videoclip de la MTV. Aunque eso es agua pasada, esta película demuestra que Meirelles tiene su sello personal, es innegable que su intención es experimental, pero esa intención nunca la ha escondido; sin embargo, ahora, con El jardinero fiel demuestra que puede detener ese ritmo endiablado y hacer una película sosegada, introvertida, pero al mismo tiempo inquietante y dolorosa.
Es verdad que en ocasiones regresa al pulso sincopado de Ciudad de Dios, pero es en contadas ocasiones y únicamente para secuencias de transición, como la del viaje en tren que realiza “el jardinero fiel? a Alemania, lejos de esos momentos la película está llena de delicadas metáforas visuales que ayudan a comprender la contención en el gesto de Justin (Ralph Fiennes); la idea de una imagen vale más que mil palabras está presente en muchos momentos, uno en especial, que a mí me pareció conmovedor, es cuando su amigo Sandy le da la mala noticia a Justin y éste corta un trozo de planta. Esa imagen es suficiente, aunque a alguien le pueda parecer cursi, para darnos el pulso interior del jardinero.
La composición de los planos son muy cerrados, lo que otorga una opresión y un ritmo claustrofóbico al relato. Un relato dentro de los parámetros del thriller convencional, con un claro McGuffin, como diría Hitchcock, que ayuda a que la trama avance hacia su descubrimiento. Sin embargo, la necesidad dramática del diplomático-jardinero, no está en descubrir quién está detrás de esa confabulación farmacéutica sino en terminar lo que su mujer dejó a medias, de ahí la fidelidad de este jardinero tan diplomático como inofensivo, diplomático de obra y oficio.
Una película que viene a demostrar que Meirelles, si lo desea, puede hacer cine tradicional, sin dejar de imprimir detalles de su inquietud experimental. Esta película deja al director brasileño en un punto de inflexión, o bien termina por inclinarse hacia el lado más industrial del cine y se convierte en un trabajador de las superproducciones, como le ha ocurrido a tantos otros, como por ejemplo a Alfonso Cuarón o Walter Salles; o bien aprovecha el tirón de la industria para seguir incomodando con temas hirientes para una sociedad tan conformista como la nuestra.
Destaca la iluminación desbordada de blanco en los momentos en que Justin y Amanda se encuentran tiene una clara intención, como que la película vaya oscureciéndose al tiempo que avanza la trama, aunque la copia que nos proyectaron era muy mala, estaba oscura y estaba llena de marcas que hacen los proyeccionistas, no impidió disfrutar de un film con templanza que, al mismo tiempo, describe una situación nada complaciente, como es la manipulación que las grandes compañías farmacéuticas hacen en los países con la población civil más pobre, porque lo que son sus dirigentes no son, en absoluto, pobres.
Por otro lado, llama la atención que la banda sonora sea de Alberto Iglesias y que me haya pasado desapercibida durante la proyección, cuando en todas las demás ocasiones su música ha llenado muchos huecos vacíos de las narraciones de otros directores. No sé si este paso inadvertido de la música es bueno o es malo; lo que sí que es excelente es que en el extranjero se fijen en un hombre como Alberto Iglesias.
Resulta oportuna esta película ahora que estamos con esa psicosis por una pandemia de la gripe aviar y que los laboratorios estadounidenses Roche están haciendo negocio con ello. Nos asaltan las dudas, las muchas dudas sobre el origen incierto de esa pandemia y la casualidad, también improbable, de que Roche sea la única empresa que tenga, en exclusiva, la solución al problema. Tampoco es plan de volverse un paranoico, ni creer que existe una conspiración internacional, aunque existiera, en cualquier caso sí es importante concienciarse de que ante la duda y con la posibilidad de hacerlo, compremos siempre medicamentos genéricos.

Ficha Técnica

The Constant Gardener
Nacionalidad: Gran Bretaña, Alemania, 2005.
Dirección: Fernando Meirelles
Guión: Jeffrey Caine, sobre la novela de John Le Carré
Música: Alberto Iglesias
Ficha Artística:
Ralph Fiennes,
Rachel Weisz
Danny Huston
Hill Night

 

Obaba

por Joaquin Blanes

Obaba

Turismo Rural

Es una lástima que con lo bien hilvanadas que están las historias en esta película y con la buena interpretación de su plantel artístico, con alguna reserva de excepción, la película no ofrezca poco más que un bonito friso de la vida rural en dos épocas distintas. Una pena, porque Montxo Armendáriz es un gran director, porque tiene una mirada poliédrica con la que ha dibujado paisajes rurales con una delicada hermosura (Secretos del corazón) o se ha atrevido a mostrar la locura urbana de unos adolescentes (Historias del Kronen). Leyendo tantas buenas críticas sobre esta película tengo la impresión de ser un desagradecido, pero he de ser honesto y prefiero equivocarme siendo sincero que escribir diciendo que es una gran película cuando en realidad me dejó indiferente durante bastante tiempo.
De sus distintas tramas salvaría la inquietante historia de los lagartos, la historia de Esteban Werfell y la de la maestra, pero salvaría las historias en su totalidad; sin embargo, no salvo de una mala crítica el modo en que está realizada. Es a ratos tediosa, especialmente por culpa de la historia de Lourdes, la estudiante de Imagen y Sonido que se inmiscuye, porque no tiene otro nombre, en la vida de Obaba, además es muy molesta la coletilla que le han colgado: “Quiero decir?. En ocasiones es tan forzada esa coletilla que resulta molesta al espectador y tiene la desgracia de sacarte de la película para dejarte ver los matices de la actuación.
Pilar López de Ayala es una actriz que no necesita mucho para hacerse con el papel que le den, es muy buena y la secuencia en la que invita al chico a cenar con ella es de una excelente y preciosista confección, aquí Montxo Armendáriz demuestra lo que es hacer cine, jugar con las imágenes sin que el diálogo explique lo que ocurre, para ello se sirve Armendáriz de las miradas y de las acciones, como cuando la maestra se cambia ante el espejo.
La música a ratos es cursi a ratos es funcional, no imprime detalles a la película y en ocasiones, cuando se vuelve cursi, estorba al deseo de los protagonistas.
Lo mejor de la película son algunas actuaciones, porque Juan Diego Botto está especialmente desaprovechado en esta película, me parece, el guión bien enlazado y poco más.
¿Quién no ha sentido la necesidad de escapar a su destino de trabajo y rutina? ¿Quién no ha estado de viaje en algún lugar, poco importa si es Puntacana o San Tudela del Cogollo y ha pensado, por un momento y en serio, yo no vuelvo y aquí me quedo? Esto es un poco lo que sucede con esta película, que uno ve el paisaje y el pueblo y se enamora y quisiera quedarse una larga temporada, pero no deja de ser un folleto publicitario de turismo rural.

 

Princesas

por Joaquin Blanes

princesas

Desde su ópera prima, Familia, Fernando León de Aranoa sabe lo que hace. Tiene una cualidad particularmente lúcida para hilvanar historias sin dejar resquicios, es un orfebre del guión clásico aunque utilice temas actuales y controvertidos. Fernando León fue el primero que abrió la veda a películas que tratan el tema de la periferia marginal de una ciudad con Barrio, luego llegaron El bola (Achero Mañas) y ahora 7 vírgenes (Alberto Rodríguez), pero Fernando León ya había dado un paso más adelante y se lanzó a tratar la desesperada desidia de unos parados en Los lunes al sol, con un reparto espectacular que nos regaló a Luis Tósar para el cine.
Todas sus películas son excelentes, puede que tenga sus detractores, más por desinterés hacia sus temas que por otra cosa, pero que Princesas es una buena película, eso no lo puede negar nadie. Es bonita y triste y seca como una bofetada, igual eso es lo que nos alarma de Fernando León, que tiene por costumbre darnos una bofetada para despertar una conciencia aletargada por culpa de un cine impostado y poco realista.
El guión es soberbio y tramposo, repito que cuando escribo tramposo lo digo como un halago, porque Fernando León sabe dónde colocar los elementos del drama, en su justo momento, para que mantengan el interés del espectador. Aunque a veces introduzca algún punto novelero al estilo Pretty Woman cuando resuelve la historieta de la prostituta que tiene por amante a un político importante; es más una anécdota graciosa que un elemento fundamental para la historia de Lima y Zulema. Por el contrario resuelve sin redundancia innecesaria y sin palabras la historia de Zulema, con una escena llena de hermosura y tristeza durante un acto sexual.
Es verdad que se le puede acusar de un punto artificial a los monólogos de Cayetana/Lima, pero forma parte de lo que es una película de ficción, aunque persiga el estilo documental.
Micaela Nevárez está bien, pero en ocasiones tiene un gesto demasiado neutral que no transmite nada si no fuera por el contexto de la historia y la música que la acompaña. Candela Peña, por su parte, es increíble, lo ha sido siempre en estos papeles tan dramáticos y a veces lastimeros, que dan pena. Bordó a una drogadicta en Días contados y luego en Insomnio (Chus Gutiérrez) creó un personaje tan entrañable como esperpéntico, un poco como esta Lima que sueña con que alguien se acuerde de ella y vaya a buscarla al trabajo.
Llama la atención el modo en que está rodada la película, con un estilo, en muchas ocasiones con cámara al hombro y corrigiendo enfoques, que busca acercarse al documental más que a la ficción. Ayuda, además, una iluminación que persigue la naturalidad. Incluso hay una secuencia nocturna en un descampado lleno de prostitutas reales, en la que las matrículas de los coches tienen un filtro borroso para que no sean identificadas, lo que hace sospechar que la secuencia fue rodada con toda naturalidad.
Es bueno saber que tenemos un Pepito Grillo en el cine español que de vez en cuando nos suelta una bofetada para molestar a esa parte idiota de nuestro cerebro, la más egoísta, y activar así el lado más agradecido de la vida, para recuperar un poco el humanismo perdido y poner los pies en este suelo del que tanto nos alejamos.

Ficha Técnica

Nacionalidad: España, 2005.
Dirección: Fernando León de Aranoa
Guión: Fernando León de Aranoa
Música: Alfonso Vilallonga, canciones de Manu Chao
Ficha Artística:
Candela Peña, Caye/Lima
Micaela Nevárez, Zulema

 

Wallace & Gromit: La maldición de las verduras

por Joaquin Blanes

Wallace & Gromit

Cuando uno entra en el cine para ver una película considerada como infantil y uno se lo pasa en grande y disfruta y piensa que qué fácil parece hacer buen cine, en seguida surge la duda: ¿entonces por qué cuernos hacen tantas películas malas?
Wallace & Gromit es divertida, ingeniosa, llena de referentes cinematográficos evidentes, como King Kong; y otros culturales como el hombre lobo o Doctor Jekyll y Mr. Hide; lo que resulta muy gratificante para los adultos, además de algunos buenos juegos de palabras que la traducción intenta solventar pero que se pierden, como To moon someone que es lo que conocemos aquí como “hacer un calvo? o dogs fight que es como se denomina a las batallas aéreas. Hasta se atreven con un guiño erótico entre Lady Tottington y el inventor bobo de Wallace.
La película es entretenida, sirve para pasar un buen rato olvidando que uno está rodeado de chiquillos, incluyendo familia; tiene un guión bien escrito, bien cerrado y con sus puntos de giro estratégicamente situados para que el requiebro en la historia nos mantenga en vilo. El guión está lleno de arquetipos que funcionan en el cine, no pretende innovar, lo que se agradece cuando lo que uno busca es pasar un buen rato. Los personajes tienen una personalidad perfectamente definida a través de sus acciones. Está el inventor inglés Wallace, que más que inocente es un tontaina inofensivo; la mascota lista que lo saca de apuros, el malo con voluntad de criminal, la chica guapa (lo de guapa es un decir cuando se trata de plastilina) a la que habrá que rescatar; en definitiva, los elementos clásicos del cine que todavía hoy en día no han dejado de funcionar.
Fantástico el trabajo que han hecho con la plastilina, la caracterización de los personajes, no sólo los principales, también los secundarios: el cura con todos sus avíos para acabar con las bestias de la noche, el señor Abono o la señora Mantillo, y hasta los conejos, todos tan zalameros y expresivos.
Nick Park creó estos dos elementos de la animación en los años 80 y siempre se contuvo de hacer un largometraje, prefirió antes intentarlo con otros personajes de plastilina en Evasión en la granja; cuando vio que podía funcionar la plastilina en la gran pantalla se animó a hacer esta película, con mucho más cariño y dedicación (se nota) que aquella película de gallinas revoltosas y gallo no tan gallito.
Nada que objetar a esta película, al contrario, es muy recomendable para pasar una tarde de lluvia o de desidia y salir con un grato sabor de boca en la retina.

Ficha Técnica

Wallace & Gromit: La maldición de las verduras
Wallace & Gromit in The Curse of the Were-Rabbit
Nacionalidad: Gran Bretaña, 2005.
Dirección y guión: Nick Park y Steve Box
Ficha Artística (voces):
Peter Sallis, Wallace
Ralph Fiennes, Victor Quatermaine
Helena Bonham Carter, Lady Tottington

 

Miércoles, 23/11/05

La Novia Cadáver

por Sergio Andreu Ruíz

La Novia Cadáver

La novia cadáver nos llega precedida de un gran éxito de crítica y público, lo que unido al hecho de que Tim Burton vuelva a ofrecernos una fábula de ultratumba, promete una enorme satisfacción ir a verla.

Y si bien este director normalmente al ofrecernos estos cuentos en los que plasma lo que consideramos sus obsesiones, cómo sería una posible relación entre muertos y vivos, ambientes góticos, humor negro, acierta de pleno, en ésta última incursión no lo hace.

Posiblemente la culpa no sea suya, sino de las expectativas generadas, y es que entras en el cine con todo el pasado del director en tu cabeza y pensando: “aquí estoy a ver La novia cadáver, un cuento en el que Víctor, un torpe y humilde muchacho, por error se queda comprometido con una novia difunta en eterna espera hasta ese mismo momento y él ha de ingeniárselas para liberarse de este errático matrimonio para unirse a su amada Victoria. Puede ser que me encuentre con el espíritu maravillosamente maligno y mordaz del entrañable Bitelchús, historia con la que comparte numerosas puntos en común. Puede ser que me tope con el carácter bondadoso y pleno de Eduardo Manostijeras, con la magia que desprendían sus manos, su mirada y hasta su aspecto. Se nota que aún siendo de plastilina, Víctor, el protagonista, es la viva imagen de Johnny Depp, actor que además del físico le presta su voz y el dúo Burton-Depp es cine de calidad. Los protagonistas, el mencionado Víctor, y la novia que da título a la película, a quién Helena Bonham Carter, actual pareja del director, presta su voz y rostro, porque el físico, a mí se me antoja que es más el de Lisa Marie, anterior pareja del director, están magníficamente realizados, lo que asegura una buena carrera de merchandising. Por último, nada puede fallar, pues este director ya había tocado la gloria en el manejo de la plastilina anteriormente con Pesadilla antes de Navidad.
Todo esto alborota tu mente cuando te sientas y empieza la película, y descubres cómo lo esperado no aparece. La película va pasando y cada vez estás un poco más desinteresado. Al final te sientes un poco decepcionado, podría haber dado para tanto semejante historia pero no se arriesga y todo ocurre cómo ha de ocurrir, sin estridencias, con algunos toques escasos de genialidad como los esqueletos musicales.

Con esto llegamos al punto en el que parece que la película no encuentra su público: es demasiado simplona para hacer las delicias de los adultos y toca un tema demasiado escabroso como es la muerte para ir dirigida a los niños, porque, no es por ser inocente, pero por poner un ejemplo entre varios que hay, en una de las múltiples canciones de la película una viuda negra y un gusano, preguntan a la novia cadáver “qué tiene ella (Victoria) que no tengas tú? a lo que ella responde “está viva? y rápidamente le replican “exagerado, sobrevalorado, todo el mundo sabe que se trata de un estado temporal? realidad que me parece demasiado cruda y comprometida de explicar para enfrentar a ella a niños que buscan reírse y disfrutar. Una fábula para niños con un envoltorio para adultos, acaba dejándola en tierra de nadie, y nos deja un cuento que sin defraudar, no ilusiona.

Ficha Técnica

Título original: Corpse Bride
Director: Tim Burton y Mike Johnson.
Música: Danny Elfman.
Voces: Víctor (Johnny Depp), la novia cadáver (Helena Bonham Carter), Victoria Everglot (Emily Watson) y Albert Finney (Finnis Everglot)

 

Viernes, 11/11/05

Tierras de Penumbra

por Javier Anisa

tierras de penumbra

DE LO EF?MERO PERDURABLE

De tantas obras maestras como existen, de las que tanto se ha hablado y escrito, a uno le da por escribir sobre una película que nunca nadie le recomendó, a nadie nunca escuchó hablar, y de la que quien suscribe (que verbo más horrible) poco o nada ha conversado con otros seres, el mismo (el que suscribe quiero decir) que ya ni siquiera recuerda el motivo por el cual se sentó frente a un televisor hace ya algunos años para contemplar por vez primera esta maravillosa joya del séptimo arte -me refiero a la película-, una joya que de cuando en cuando me apetece probarme para comprobar que tal me sienta -y la respuesta sigue siendo a día de hoy divinamente-, y que rara vez presto a alguien por miedo a que no sea tratada con riguroso cuidado o pueda sucederle algún percance, menos aún sin conocer los gustos culinarios más o menos respetables de cada cual. Precisamente.
Y la cuestión es que el cuento es muy sencillo: escritor y profesor de literatura inglés de avanzada edad, residente en Inglaterra y que lleva junto con su hermano una vida tranquila, rutinaria y solitaria conoce en una conferencia impartida por él a una mujer norteamericana algo más joven que él, escritora aficionada, separada, con un hijo, y por suerte para el espectador y nuestro personaje protagonista, mejor dotada para las relaciones sociales, la improvisación, la sorpresa, y peor dotada para los convencionalismos, los formalismos y demás dimes y diretes. Dos caracteres teóricamente opuestos, aunque curiosamente ella es una ferviente admiradora de la obra del escritor (posible ventaja del ejercicio literario en vida, quien sabe).
En efecto, señoras y señoras que todavía sigan leyendo, se trata de una historia de amor, y ninguno de nuestros protagonistas son marcianos. Hagan juego, se pone en marcha la bendita ruleta demoníaca del desconocerse-conocerse, dudas y miedos del protagonista en reconocerse a si mismo que algo nuevo en tu vida te empieza a importar cada vez más y de una manera que te sobrepasa a ti y a tu organizado mundo lleno de vacío y tedio -amor lo llaman-, y encima esta deliciosa mujer empeñada en llamar al pan pan y al vino vino. Sólo el horror a la pérdida del ser amado, a lo efímera que puede y de hecho es la existencia -he aquí un enrevesado juego de palabras para no desvelar toda la trama, aunque en esta ocasión y como siempre o casi siempre no es ni de lejos lo importante- hará reaccionar a nuestro escritor, que por otro lado es una bellísima persona, no se confundan, ambos lo son, perdónenle porque después de todo quien no tiene luces, sombras y un enemigo en su propia persona, para que la hermosa relación amorosa que se avecina empiece a desarrollarse.
Y la cuestión sigue siendo que la hermosa relación amorosa que comienza también es muy sencilla: comprensión, aceptación, sinceridad, compañía, admiración, atenciones y cuidados, ganas de conocerse, imposibilidad de luchar contra lo irremediable, contra lo efímero, y por eso mismo acicate para exprimirse mutuamente en cada momento porque el día menos pensado -sabido o ignorado- el cuento se termina, mi dolor, tu dolor, contigo hasta el final a pesar del dolor, de mi dolor, de tu dolor, entregarse, lo fundamental, lo primordial, lo importante frente a tantas nimiedades en las que gastamos y se nos gasta el tiempo. Y las cuestiones, aparte de lo amoroso y esta vez no como “la cuestión del cuento?, sino como las cuestiones-preguntas que además se plantean en la película, también son las de siempre: ¿cuál es el sentido o sin sentido de la existencia?, ¿existe alguno, o todo o casi todo es casi nada? ¿existe Dios?, ¿sí?, ¿no? ¿Y si Dios existe, por qué? ¿Y si Dios no existe cuáles son los por qués? ¿por qué el dolor, cuál es su justificación, es necesario, caprichoso, sólo aprendemos a través de él?
Maravillosos todos los actores, magnífica la relación que se establece entre el escritor y el hijo de ella, y entre el escritor y uno de sus alumnos, mostrando el cambio del personaje desde la cerrazón en sí mismo hacia una apertura y aprendizaje de los demás, sobrios y certeros toques de humor, puesta en escena elegante y sencilla, paisajes llenos de luminosidad…
Si ya están reflexionando o tienen cierta curiosidad, es un motivo para salir de dudas y ver esta película: reflexión. El otro -aparte del comentado “nadie habla de esta película?- es la emoción que desprende por todas partes (el que suscribe siempre llora en el parlamento del escritor que comienza así: “¿Cómo podría Joey ser mi esposa, tendría que quererla, no…?), un canto al amor, a la alegría y el dolor de ser y estar con el ser amado, a la existencia a pesar de los pesares, al sentido del sinsentido, a lo sencillo que puede ser todo si juntamos pedacitos de autenticidad con alguien, a lo efímero del ser y a la perdurabilidad de su recuerdo si es un ser hermoso, significativo para el otro.
Para quien haya llegado hasta aquí y aún no haya acertado, de lo efímero perdurable es Tierras de Penumbra, dirigida por Richard Attenborough e interpretada por Anthony Hopkins y Debra Winger.

Ficha técnica

Título Original: Shadowlands

Año de Producción: 1993
Nacionalidad: Reino Unido
Director: Richard Attemborough
Productor: Richard Attemborough y Brian Eastman para Warner
Reparto: Anthony Hopkins, Debra Winger, Edward Hardwicke, Michael Denison
Duración: 90 minutos
Color

 

Viernes, 04/11/05

Los Abajo Firmantes

por Manuel

Los Abajo Firmantes

Pobre Federico García Lorca. Si pudiese ver las aberraciones que se hacen en su nombre… Esta película me ha parecido mera propaganda. Autocomplaciente y poco realista. La aparición de los ultras en el teatro y la espera “a la salida? como si fuera un “cole?, por ejemplo, es de risa. Los diálogos están claramente destinados a imponer ciertas “verdades absolutas?, pareciendo las supuestas réplicas que pone Javier Cámara a Juan Diego Botto, felaciones ideológicas. Un personaje el de Juan Diego Botto en el que por lo visto se da por bueno que imponga sus ideas a gritos (cuando no con intimidación física, el principio de la película es revelador), y en el que no reparan en ardides simplones para darle más carisma: además de ser quien realmente manda pese a llegar el último, es un prodigio en la cama.

Pero el colmo del alarde y el engremiento llega cuando en boca del gran héroe se dice: “las grandes obras están hechas con personajes como nosotros?. Qué infeliz Joaquín Oristrell, debe creer que va a ser tan recordado como Lorca, si no más.

 

Jueves, 03/11/05

Hostage

por Sergio Andreu Ruíz

Hostage

¡Por Dios, salven al perro!

Prometí a un amigo que haría crítica cinematográfica y él me aconsejo que empezara en esta página porque él mismo dentro de poco será un socio colaborador vuestro.

Y como, más tarde o más temprano, debía cumplir mi promesa, fui al cine, disfrute de la película Hostage, volví a casa, pensé sobre ella y me puse manos a la obra.

Tanto es así que he tenido el detalle incluso de informarme de quién es Robert Crais que firma la novela en la que se basa la película. Este señor es un escritor de Best-Sellers en la línea de John Grisham o Dan Brown pero sin el reconocimiento internacional de éstos. Lo que en un principio asegura una historia bien construida y atada y normalmente poco valor literario. También es un hombre curtido en las series norteamericanas, premiado por “Canción triste de Hill Street?, y guionista de otras como “Dimensión desconocida? y “Corrupción en Miami?, ambas testigo de los primeras pasos de Bruce Willis como actor.

Antes de nada hay que agradecerle a la película sus títulos de crédito, cercanos a un videojuego, muestra de dónde sale el director Florent Siri. Este espacio tan maltratado normalmente es estupendo para meterte desde el principio en la película y este director lo sabe y se los curra. Una pantalla negra soltando nombres no es interesante, es un suspenso en presentación, a duras penas se lo consentimos a Woody Allen y es porque va muy rápido y hay jazz de fondo.

Hostage puede separarse en dos bloques. Por un lado, la historia comandada por esos jóvenes dementes que secuestran una familia, un poco sin quererlo, un poco porque no tenían nada mejor que hacer en la mansión familiar. En el otro bloque tendríamos a la policía, y especialmente a Bruce Willis , viendo cómo enfrentarse a ellos y a la vez salvar los problemas que le provocan ciertas personas muy interesadas en que acabe ese secuestro cuánto antes. ¡Y Bruce que quería pasar por allí y cobrar el cheque sin ejercer! (si véis la película sabréis porque lo digo).

Y es precisamente en ese primer bloque, en esos jóvenes, dónde está la intriga, la emoción y el enganche de la cinta. Porque, y éste es el mayor acierto, son insensatos, peligrosos y crueles. Y se respira mala leche. Hay muerte, pero no del tipo cine de acción, sino grotesca, como suponemos ha de ser una muerte violenta.

Esta visión descarnizada de la violencia es posible porque el director es europeo, francés para más señas, y no está educado aún por los grandes estudios. ¡Hasta se permite matar a un perro! Cuando todos sabemos que en una cinta americana se puede asesinar al padre, la madre e incluso la abuela, pero siempre salvarán al perro a cámara lenta y con grandes saltos joviales del can.

La inseguridad que te provocan esos jóvenes y su extrema maldad, atención a Ben Foster, son el motor y lo que te mantiene inquieto en la butaca.

El otro bloque mencionado ata los cabos que esta historia va soltando.

Además nos alegramos de la vuelta de Bruce Willis al cine de acción con una buena historia no exenta de intriga. Y cómo además se autoproduce a través de su productora Cheyenne Enterprises nos lo imaginamos cuando los incrédulos jefazos de la distribuidora le gritaran: “¡Pero, por Dios, podrían salvar al perro!? defendiendo al director pronunciando un sarcástico: “No se lo tengan en cuenta, es que es europeo?.

 

Martes, 01/11/05

Cinderella Man: El hombre que no se dejó tumbar

por Emmanuel G.G.

Cinderella Man

Sigue explotándose el boxeo en la gran pantalla, ésta vez con Cinderella Man: El hombre que nunca se dejó tumbar (esta última frase la podrían haber colocado como eslogan y no como título secundario, ya que echa a perder el principal), con el mismo planteamiento de siempre: un boxeador en horas bajas que resurje (ésta vez para sacar adelante a su familia) y al final triunfa.

Esto ya empieza a cansar un poco. Tras ver la película tienes la sensación de que ya la has visto anteriormente: la misma situación, los mismos movimientos de cámara en el ring…Por mi parte esperaba otro Million Dollar Baby, y hubiera salido más contento del cine si hubiera muerto el protagonista o, en otro caso, alguno de sus hijos, pero qué se le va a hacer, está basada en hechos reales.

Lo que no me explico es porqué todo el mundo que salía de la sala comentaba lo buena que era la película…
Su director Ron Howard parece que la ha dirigido pensando en conseguir el Oscar a mejor película, tratando de dar pena como ya lo hizo en Una mente maravillosa, pero en esta ocasión no lo consigue, sino que durante toda la trama existe una sosez que esperas que despegue en algún momento, pero no lo hace. Lo único positivo que se le puede sacar son los originales cambios de fotografía que utiliza en flash backs o similares.

En el reparto destaca por supuesto, el protagonista: Russel Crowe, que ya trabajó con Howard en Una mente maravillosa, por la que ganó el Oscar a mejor actor y que podría repetir con Cinderella Man ya que interpreta con gran convicción su papel, al igual que el recuperado Paul Giamatti, que afortunadamente se ha pasado de la comedia al drama, como ya hemos podido comprobar en Entre copas y en American Splendor. La única que no merece el aprobado es Renee Zellweger, quien se limita a poner ticks nerviosos y cara de pobre; personaje que recuerda bastante al de Roxie Hart en Chicago, sólo que en vez de ser rubia, lleva la peluca morena.

Por otro lado, el film es muy lento: dura más de dos horas y se podía haber acortado fácilmente, ya que hay escenas que poco tienen que ver con el desarrollo de la trama; la banda sonora apenas aparece en el metraje, aunque eso sí es de lo más destacable de la película.

En fin, que antes de ver Cinderella Man, si alquilan alguna película de boxeo del videoclub van a ver más o menos lo mismo, así que ustedes deciden.

Lo mejor: Russel Crowe, la banda sonora y la conseguida ambientación en la época en la que se desarrolla.
Lo peor: Ron Howard, que por cierto, su próximo proyecto es la adaptación de El Código Da Vinci, que se encuentra en pleno rodaje. Veremos si la destroza ( lo más seguro) o mejora el libro (poco probable).
El momento: El último combate.

 

Miércoles, 19/10/05

Querida Wendy

por Manuel

Querida Wendy

Thomas Vinterberg y Lars von Trier lo han vuelto a hacer.

Siguiendo la línea de la obra del guionista pero también acorde a las ideas del director, han creado un nuevo cuento original e impactante, con una moraleja aparente que no estaba en sus intenciones. Muchos han hablado de una alegoría sobre los Estados Unidos, o la venta pública de armas (leed la crítica de Javier Ocaña para El Pais, diario sociata español por antonomasia, y reid; se intuye un crítico inteligente, pero un tanto obnubilado por sus ideas/creencias). A mí me parece que estos dos cachondos geniales, se quieren mofar del progre “medio” de manera que ni él mismo se de cuenta, con un modus operandi realmente retorcido; pero también lo eran los retratos para la aristocracia de Diego Velázquez o Francisco de Goya, o las canciones de Lluís Llach. Al fin y al cabo la única manera de criticar la dictadura que impere, sin que el golpe rebote, es retorciendo mucho.

Aparte de eso, con más claridad y como es habitual también en estos cineastas, lo que se ve es una interesante descripción de comportamientos humanos, mediante artificios líricos y efectos visuales de gran belleza. El fetichismo, retratado con tanta certeza, que a su lado propuestas anteriores como la de “Crash” de David Cronenberg parecen anécdotas.

Los temores autodestructivos, mediante metáforas: la abuela firma su sentencia con la arma de que disponía por su obsesión por las bandas callejeras; aquello que da orgullo y la sensación de disponer de “un lugar” a los chicos inadaptados, es precisamente lo que los acaba sacando de él por completo, con violencia. La volubilidad de los ideales frente a la evidencia de los actos y la urgencia de las pasiones.

Poco importa el irrealismo de la historia (el realismo lo dejamos para otros grandes de nuestro tiempo, como Michael Winterbottom o los hermanos Dardenne, deben de pensar los autores) o la insistente voz en off (aspectos no tan logrados como en “Dogville”, pueden descolocar más de la cuenta).

Como con William Shakespeare vía Orson Welles, la experiencia de intenso disfrute con el arte rimbombante, en el mejor de los sentidos, está servida.

 

Sábado, 03/09/05

Sin City

por Joaquin Blanes

Sin City

Ejercicio de estilo

Lo que Robert Rodríguez ha hecho con esta película él mismo lo ha confesado repetidamente, llevar la estética del cómic al cine y no hacer una película basada en un cómic; y eso es justo lo que ha hecho. Robert Rodríguez se propone hacer un ejercicio de estilo y lo cumple con rigor, eficacia y maestría. Puede que su cine no tenga historias que personalmente me conmuevan, pero sí que me deslumbra su capacidad visionaria, el arte visual de su mirada. Sin City es un ejercicio de estética visual y un entretenimiento digital en el que han debido participar, seguramente, cientos de personas.

Colorear el blanco y negro no es algo nuevo, ya lo hizo el “dogmático? Lars Von Trier con la película Europa, incluso S. M. Eisenstein coloreó para darle más expresividad a su película algunos fotogramas de su El acorazado Potemkin. Robert Rodríguez dibuja el blanco y negro siguiendo con fiabilidad las viñetas del cómic de Frank Miller. La sangre puede ser roja para destacar su intensidad sobre el blanco y negro pero también puede ser plateada, los ojos de Becky (Alexis Bledel) inquietan con ese tibio azul que proclama una falsa candidez o el dorado herrumbroso del malévolo Junior (Nickn Stahl) consigue el objetivo de repugnar al espectador.

El plantel de actrices y actores que despliega Sin City es increíble y de lo único que me arrepiento es de no haberla visto en su versión original. En la película encontramos a un Mickey Rourke resucitado en el papel de Marv, hombre de rostro deformado tan bruto como conmovedor, un Elijah Wood en un papel espeluznante, nada que ver con el bueno de Frodo, una cándida Shellie interpretáda por Brittany Murphy, una ninja implacable llamada Miho e interpretada por Devon Aoki y muchos personajes más interpretados con intensidad por un buen plantel de artistas. Una sola pega, por supuesto personal e intransferible, Bruce Willis sigue sin cambiar de registro ni aunque le den un melodrama de época, sigue siendo el Bruce Willis de La jungla de cristal, un estigma insalvable.

En alguna entrevista leí que Frank Miller le condeció el derecho de hacer la película a Robert Rodríguez porque Rodríguez tenía la idea clara de que no iba a basarse en un guión sino en un story board que eran los dibujos de Frank Miller.
Tenemos a Quentin Tarantino como director invitado, aunque no se discierne bien quién dirige qué parte. Imagino que Robert Rodríguez dirigió la película pidiendo continuo consentimiento a Frank Miller, de ahí que éste figure como codirector. Robert Rodríguez no sólo shot and cut (rueda y edita) la película, se inmiscuye en la iluminación y, no contento con eso, crea una banda sonora muy aceptable al tono de la historia junto a John Debney y Graeme Revell con los que vuelve a colaborar en Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl en 3D.

Robert Rodríguez es un gran director de cine, demostró su ingenio con el film casero El mariachi, a la que el tiempo no ha perdonado y en la que podemos descubrir muchos errores pero también un singular riesgo en la planificación que ya nos mostraba a un joven Rodríguez con la mirada hecha para el cine.
Sin City es una buena película, muy espectacular sin necesidad de los conocidos excesos de persecuciones de coches y cosas parecidas. Es violenta pero con comedimiento y sobre todo entretiene y mucho.


Nacionalidad: EE.UU., 2005.
Director: Robert Rodríguez, Frank Miller y Quentin Tarantino
Guión: Frank Miller y Robert Rodríguez
Música: Robert Rodríguez, John Debney y Graeme Revell
Ficha Artística:
Jessica Alba
Bruce Willis
Mickey Rourke
Benicio Del Toro
Brittany Murphy
Clive Owen

 

Viernes, 02/09/05

La Isla

por Joaquin Blanes

La Isla

Un estropicio

A esta película le sucede lo que a los chicles de cinco céntimos, que en poco tiempo se vuelven insípidos y uno sigue mascando por inercia. La isla demuestra que no hay nada nuevo bajo el sol que ilumina las películas de acción llegadas desde Hollywood. Eso sí, con buen oficio, Michael Bay resuelve una historia que tiene sus defectos, pero que siendo tan sincera como es y no pretendiendo ser más allá de una película de acción, entretiene.

Hubiera sido un error intentar buscarle una lectura ética o metafísica a una historia que persigue el entretenimiento aunque beba mucho de la tradición, recordándonos la magnífica Blade Runner, obra maestra irrepetible.

La isla no es una película de actores con lo que poco se puede esperar de las interpretaciones de Ewan McGregor o Scarlett Johansson, salvo que cumplan con rigor su oficio de actuar, algo que hacen muy bien. Una vez más el doblaje nos arrebata matices en sus actuaciones, en especial la de Ewan McGregor haciendo de Lincoln 6 Echo, el clon con acento americano y de Tom Lincoln, humano con acento escocés, matiz que el doblaje solventa con estupidez, remedando un tonillo de voz en lugar de un acento idiomático, en fin, cosas así pasan todos los días.

Cómo no iba a funcionar esta producción si detrás de ella está la mano eficaz de Steven Spielberg, sin embargo sigue sorprendiendo, enormemente, que un guión escrito a tres manos por guionistas profesionales insistan en mandar al cuerno la verosimilitud en giros esenciales para la historia. Resulta increíble ese cambio ético que sufre el mercenario Albert Laurent (Djimon Housoun), sacándose de la manga una conciencia ejemplar, ¿dónde se ha visto que un mercenario sienta el peso de lo ético sobre sus actos? Demasiado extremo para ser real, especialmente después de visto lo visto, el estropicio tan grande que hace Albert Laurent con sus hombres en las calles de Los Angeles, a plena luz y ante las narices de la policía; increíble, ya digo.
Esto es lo peor de la película junto con el exagerado número de artículos que se hacen publicidad sin cortapisas: Puma, Aquafina, Cadillac, Klavin-Klein, etc.

Lo mejor, el cinismo incorregible del personaje McCord, interpretado con mucho arte por el actor de rostro complicado Steve Buscemi. Este personaje secundario mantiene, sin duda, las mejores réplicas de diálogo de toda la película y resulta refrescante para la trepidante acción que nos atosiga, a veces pasándose de metraje, porque Michael Bay (La roca, Armageddon, Peral Harbor) conoce al dedillo el género de acción.

Como anécdota mencionar que la banda sonora, inquietante y eficaz, es de Steve Jablonsky, conocido por crear la música de una de las series de moda de este verano: Mujeres desesperadas, traducción políticamente correcta del título original, teniendo en cuenta cómo está nuestro patio en temas de género, porque el título original de la serie es Desperate Housewives, cuya traducción exacta sería “Amas de casa desesperadas?.

Si lo que se persigue es el entretenimiento, ésta es su película. Tiene persecuciones que quitan la respiración, efectos especiales espectaculares, transpira riesgo y acción continuamente y sin que Ewan McGregor se despeine el flequillo o sin que a Scarlett Johanson se le rompa un tacón de la bota en ninguna de las acciones más arriesgadas.

Esta película es para pasar dos horas entretenido sin hacerse demasiadas preguntas y sin buscar matices filosóficos a la historia, porque entonces terminaríamos preguntándonos ante el happy end de rigor: Si ya estamos mal los que estamos. ¿Ahora qué demonios hacemos con todos estos?

Nacionalidad: EE.UU., 2005.
Director: Michael Bay
Guión: Caspian Tredwell-Owen, Roberto Orci y Alex Kurtzman
Música: Steve Jablonsky
Ficha Artística:
Ewan McGregor
Scarlett Johansson
Djimon Housoun
Sean Bean
Steve Buscemi

 

Jueves, 01/09/05

Charlie y la fábrica de chocolate

por Joaquin Blanes

Charie y la Fábrica de Chocolate

Roald Dahl y Tim Burton: universos parecidos

Tengo que sincerarme, porque de otro modo no sería trigo limpio hacer la crítica de esta película sin esta confesión: Roald Dahl es para mí un genio. Este galés de padres noruegos estaba dotado de una portentosa imaginación. Durante años me ha llevado a mundos, de otro modo inimaginables. Su literatura no tiene el espíritu enciclopédico y aventurero de Julio Verne, es más introspectiva, busca más la autorrealización del individuo que se sabe o se siente diferente a los demás, por su condición social o por sus inquietudes vitales.

James y el melocotón gigante, deliciosamente llevada al cine bajo la producción y la mirada tétrica de Tim Burton, Matilda, alegremente llevada al cine por Danny DeVito, con una encantadora Matilda, interpretada con dulzura por Mara Wilson; son ejemplos de esta literatura que ha sido llevada al cine con acierto.

La literatura de Roald Dahl genera un universo imaginario difícil de igualar en otros autores de literatura infantil. Si alguien todavía no conoce la literatura de Roald Dahl, no se arrepentirá de leer –y digo leer no ver- Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, Las brujas o The Big Foot Giant, aquí traducida como El Gran Gigante Bonachón, hermosísimo relato que dedica a su hija Olivia fallecida cuando tenía 7 años. No se los pierdan.

Pero Roald Dahl no es únicamente un escritor para niños, su imaginación sobrenatural se daba el gusto de escribir relatos para adultos y si alguien quisiera comenzar a leer algo del Dahl adulto, comiencen con Relatos de lo inesperado, publicado por Anagrama en su colección Compactos.

Perdón por esta larga introducción, pero la consideraba necesaria para hacerles entender que no puedo ser objetivo cuando hablamos de Roald Dahl y ahora, vayamos con la película.

A Tim Burton le costó conseguir los derechos de la novela porque Dahl no quedó contento con la adaptación que se hizo en los setenta en la que Billy Wilder intrerpretaba a Willy Wonka, sin embargo tampoco era tan mala. Imagino que el particular universo al que nos tiene acostumbrado Tim Burton hizo que Felicity Dahl, viuda del escritor, cediera los derechos y se metiera en la producción ejecutiva, Felicity Dahl ya había producido con anterioridad la adaptación de Matilda.
La película funciona porque los universos imaginarios de Tim Burton y Roald Dahl son muy semejantes. Tim Burton despliega la misma ironía que aparece en la novela para presentar a la familia Bucket, el tono con el que trata a Willy Wonka es acertado, habitualmente se presenta como un histrión, un payaso incorregible, un adulto que se niega a crecer, regresamos al complejo de Peter Pan; en otras ocasiones Willy Wonka tiene una sinceridad monstruosa.

El guionista John August, quien también adaptó con brillantez la deliciosa Big Fish, ha querido actualizar a los insufribles niños que acompañan a Charlie Bucket en su visita por la fábrica de chocolate, lo que genera buena conexión con el espectador; y ha creado la infancia de Willy Wonka, motivo esencial de sus fobias y su comportamiento excéntrico, la novela de Dahl no habla del padre de Wonka.

Destacar las actuaciones de todo el elenco, la verdad los niños han sido seleccionados con atino y Freddie Highmore, interpreta con soltura al bueno de Charlie y hace valer la recomendación que Johnny Deep le hizo de él a Tim Burton, porque Deep había trabajado antes con Freddie Highmore en Nuncajamás. Los otros niños, el alemán comilón, la narcisista, la mimada y el niño tele-adicto, son personajes tan bien interpretados que dan ganas de darles una galleta, de esas que dan las madres con la mano abierta.

De Johnny Deep no es necesario comenzar con alabanzas, se sabe que es un actor mimético, sin necesidad de espectaculares cambios físicos como Robert De Niro, que es capaz de llevar a un personaje hacia su terreno y hacerlo suyo, dominarlo sin concesiones para luego dejarnos boquiabiertos. Deep crea un Willy Wonka, como ya hemos dicho, muy excéntrico pero al mismo tiempo de una introversión enfermiza, causada por ese trauma dental que arrastra desde su infancia.

La película es ingeniosa y la adaptación es buena porque no ha sido estrictamente fiel al libro sino que ha querido actualizar el universo imaginario de Roald Dahl, aunque quizás habría que ponerle una pequeña pega al guión porque deja que el mensaje moralista fluya más de la cuenta, cuando el mundo creado por Dahl disfraza el moralismo bajo una patina de perversión y humor negro.

Que nadie se lleve a engaño, la literatura de Roald Dahl no hace concesiones a lo cursi, está dotada de una malevolencia inocente con la que los niños se sienten en seguida identificados, cuando lean una crítica que hable de la moralidad de los libros de Dahl, tengan por seguro que no lo han leído. Roald Dahl es tan macabro como lo es, cuando quiere, Tim Burton, comparten coordenadas lo que ayuda mucho a que la película funcione.

No podemos olvidar al siempre eficiente Danny Elfman, que además se atreve no sólo a escribir las canciones de los Oompa-Loompas sino a cantarlas. Elfman es un gran compositor de bandas sonoras porque un oyente poco avezado con que escuche un par de bandas sonoras será capaz de reconocer el estilo Elfman, pero además es que Danny Elfman tiene la virtud de adaptarse a cualquier género que se le ponga por delante. Uno de los grandes.

Nacionalidad: EE.UU., 2005.
Director: Tim Burton
Guión: John August, basado en el libro de Roald Dahl
Música: Danny Elfman
Ficha Artística:
Johnny Depp
Freddie Highmore
David Kelly
Helena Bonham Carter
Deep Roy
Christopher Lee

 

Herbie: A tope

por Joaquin Blanes

Herbie

La simpatía de Disney

No por seguir el manual del perfecto cineasta tiene que funcionar el producto final, sin embargo, en Herbie: A tope, sí que funciona. Contiene todos los ingredientes tradicionales de un menú confeccionado por Walt Disney y funciona, rompiendo, por suerte, mis peores prejuicios.

La película cuenta con la presencia de una joven actriz en boga, Lindsay Lohan, que hará estragos en las feromonas de los muchachitos que vayan a verla en esta película, también hay un chico muy guapo y supersimpático, Justin Long, para deleite de las muchachas. De un lado están los protagonistas, la familia Peyton y del otro los antagonistas, el perverso Trip Murphy y su escudería, interpretado con una contención magistral por Matt Dilon.

Los ingredientes tradicionales se corresponden, exagerando un poco, con los de la tragedia griega en los que existe una prohibición que no es respetada, Peyton padre (Michael Keaton) no quiere que su hija conduzca coches de carrera. Se da también la traición a lo que realmente importa por el puro deseo de aparentar, cuando Maggie Peyton, la protagonista, es seducida por el vellocino de oro, que aquí es el fabuloso coche de Trip Murphy y existe, desde luego, la pasión, contenida, porque es una película pre-pubertad.

Todas las piezas de este puzzle adolescente encajan a la perfección, lo que consigue es un resultado bastante entretenido, con algunos golpes humorísticos muy logrados que hacen que uno olvide sus más negros temores sobre las películas de Disney que no están hechas con dibujitos y pase a disfrutar alegremente de una tarde de cine con sus sobrinos.
Por supuesto la historia acaba bien, si no qué decepción más grande, no para mis sobrinos que les da igual como acaben estas cosas sino para mí, que no esperaba otra cosa después de desearlo tanto.

Además, y así les fastidio el final, Herbie liga.


Nacionalidad: EE.UU., 2005.
Dirección: Angela Robinson
Guión: Thomas Lennon, Ben Garant, Alfred Gough y Miles Millar
Música: The Blacksmoke Organisation y Mark Mothersbaugh
Ficha Artística:
Lindsay Lohan

 

Viernes, 12/08/05

El Viento

por Joaquin Blanes

el viento

Secretos que queman

Cuando una película es capaz de presentar en un puñado de escenas sobrias a todos sus personajes, sin apenas diálogos o sin que sea mera redundancia de las imágenes que contemplamos, dejando claro cuáles son las inquietudes que acosan a los personajes, sus incógnitas y sus deseos ocultos; cuando esto sucede, estamos, casi con toda certeza, ante una buena película. Es el caso de El viento de Eduardo Mignogna, que en unas pinceladas sencillísimas nos deja caer todo el conflicto de la película, lo que va a suceder con Frank (Federico Luppi, asombroso, como de costumbre), quién es su nieta y qué conflicto tiene entre su trabajo y su novio. Poco más necesitaremos para entrar en el universo de los secretos que esta bella historia nos oculta y nos desvela dulcemente, pero también con amargura. Es una película triste simplemente porque los conflictos entre seres queridos y los secretos que terminan desvelándose son siempre tristes y, sin embargo, la película es bonita y juega con la reconciliación, el olvido y el perdón, claves para que los seres humanos sigamos siendo eso: humanos.

Cada escena es una historia llena de semántica y de significado, no son escenas para ganar tiempo y aumentar el metraje, nada sobra en esta historia tierna en la que un hombre viejo, Frank, granjero de la Patagonia, viaja por primera vez en su vida a Buenos Aires para darle la noticia a su nieta Alina (Antonella Costa, espléndida) de que su madre ha muerto. Así comienza esta película, así que no les destripo nada en absoluto, no se molesten conmigo, yo también detesto que una crítica de cine se dedique con fruición a contar la película. Más bien sirva esta crónica para que estén atentos a los detalles de la película, porque la sobriedad y sencillez con la que está dirigida, sin grandes alardes de movimientos de cámara ni planificaciones imposibles para sorprendernos a todos de los avances de la tecnología, son un regalo para que los actores dibujen con maestría sus personajes.
La película me pareció entrañable, la historia muy hermosa, el elenco artístico magnífico, es una película de actores, sobre ellos recae toda la acción. Ya he mencionado el soberbio trabajo tanto de Federico Luppi, que no deja de maravillarme, como de Antonella Costa, implacables y humanos a un tiempo; pero no tienen desperdicio las actuaciones del doctor Dufour (Pablo Cedrón), conmovedor en la escena del restaurante con Alina, casi al principio de la película, donde sienta las bases de su interpretación, también deliciosas las actuaciones de Diego (Esteban Meloni) o de Gabi (Mariana Brisky).

El viento es una película con una actuación general sobresaliente y un excelente trabajo técnico de su director. Una película imprescindible si se quiere saber por dónde va el buen cine argentino, mucho más emotivo que esos tostones ralentizados de películas como la uruguaya Whisky de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella o las argentinas Historias mínimas y Bombón, el perro, ambas de Carlos Sorin.

André Malraux escribió en La condición humana que “hay verdades que no deben ser dichas?. Los personajes principales de esta película esconden un secreto que el espectador conoce en algunos casos y en otros descubrirá al final de la película. Si Eduardo Mignogna hubiera hecho caso a las palabras de Malraux nos habría dejado sin una película deliciosa.

El viento
Nacionalidad: Argentina-España, 2005.
Director: Eduardo Mignogna
Guión: Eduardo Mignogna y Graciela Maglie
Música: Juan Ponce de León
Ficha Artística:
Federico Luppi
Antonella Costa
Pablo Cedrón
Esteban Meloni
Mariana Brisky

 

Jueves, 11/08/05

Lila Dice

por Joaquin Blanes

lila dice

Lolita cést moi

Lila dit ça es una novela firmada por un tal Chimo, a la vez narrador y protagonista de la novela, que pronto se convirtió en un icono de la literatura erótica francesa. Lila dice es, en realidad, una revisión del mito contemporáneo de la Lolita de Nabokov, sólo que el profesor Humbert pasa a ser aquí un joven de diecinueve años.

Existe una leyenda sobre este libro que explicará mejor que yo Marina Gefter, la productora del film: “La leyenda dice que en diciembre de 1995, un abogado entregó la novela a Olivier Orban, el presidente de la editorial Plon. Estaba escrita a mano en dos cuadernos, la firmaba un tal “Chimo? y, en mayúscula, ponía “Lila dice?. La forma en que estaba redactada la novela parecía muy profesional, pero nunca se llegó a saber quién era Chimo. Se publicó en 1996 y fue todo un éxito?. (http://www.golem.es/liladice/marina.php )ç

La película adaptada con mucho acierto por el libanés Ziad Doueiri (West Beirut), contiene el espíritu sosegado del libro y aunque mantiene la voz en off del Chimo narrador, no abusa de ella, lo que es de agradecer.

Lila (Vahina Giocante) es una rubia núbil que parece flotar cuando va en motocicleta y, al mismo tiempo, es la encarnación verbal del deseo. Una joven provocativa que detrás de sus discursos eróticos esconde una ilusión soñadora.

Chimo es un chico árabe que parece no esperar nada fuera de su marginalidad, como si no quisiera intentar salir del gueto en el que se supone viven Chimo y sus amigos.

Existe una escondida inquietud por denunciar la situación marginal de la periferia en las ciudades francesas, convertidos en guetos que en ocasiones terminan por arder en ira, un conflicto étnico que en realidad queda demasiado escondido y del que, quizás, podría haberse sacado mejor partido, porque al final, los personajes secundarios de la madre y los amigos de Chimo quedan excesivamente planos, sin profundidad, más cercanos al estereotipo que a la realidad.

Sobre los personajes de Lila y Chimo se desarrolla la película, una historia de amor que surge inesperadamente, como un fogonazo, lo que los franceses llaman un coup de foudre, que crece en seguida después de la escena del columpio, muy bien realizada como para que pase a entrar en el imaginario erótico de cualquier joven, así como la escena en la que Lila y Chimo van en motocicleta, juntos, disfrutando de la brisa y los baches.

La película está bien dirigida, aunque a veces Doueiri se exceda en mover la cámara gratuitamente, un problema del cine más actual que cada vez parece más cercano a la estructura fragmentada del video-clip que al interés por encontrar un sentido semántico a cada encuadre o movimiento de cámara.

Lila dice, cumple con su condición de erotómana, y la película no puede dejar indiferente a nadie. Imagino que si tuviera diecinueve años, como Chimo, ahora estaría absolutamente consternado por buscar una Lila en todas las calles de todas las ciudades, pero no los tengo, una lástima.

Hay que señalar que Lila dice esconde sus trampas, sus trucos de guión para que todo funcione bien, cuando hablo de que una historia hace trampa, me refiero al buen uso de los elementos, llamémoslos clásicos, del manual del buen cuentista. El guión es, en ocasiones, demasiado previsible, para los que ya han visto cine al estilo Billy Elliot, en el que una bondadosa profesora apuesta por el chico marginado para hacerlo llegar hasta lo más lejos. En Billy Elliot era bailar, en esta ocasión es escribir.

También el acontecimiento final de la película se resuelve, para mi gusto, con mucha celeridad, lo que le roba verosimilitud al hecho. Claro que, probablemente, no había otra forma de cerrar la película.

No contaré, sin embargo, el desenlace de Lila y Chimo, no por falta de ganas, sino por el gusto natural de mantener mi dentadura al completo.

Destaca especialmente la banda sonora compuesta por el anglo-hindú Nitin Sawhney, cuya música multirracial mezclada con simples y sintetizadores confieren una nueva modernidad al mito de Lolita.


Lila dice

Nacionalidad: Francia, 2004.
Director y guionista: Zaid Doueiri
Música: Nitin Sawhney
Ficha Artística:
Lila: Vahina Giocante
Chimo: Mohammed Khouas

 

Panadero a tus zapatos (Valiant y Madagascar)

por Joaquin Blanes

Panadero a tus zapatos

Tengo por costumbre, herencia de la infancia, ir a ver las películas de dibujos animados. Me trae al pairo de la factoría que sean, pero que al menos sean animados esos dibujos. De Madagascar se pueden destacar muchas cosas, pero de Valiant sólo una: es muy mala.
Lo peor de estas dos películas y lo que me lleva a titular así esta crítica es, en los dos casos, el doblaje al español. Está de moda el reclamo de gente muy conocida en televisión para doblar películas, dejando de lado el oficio de años de los dobladores.
Madagascar tiene las voces de Ben Stiller y Chris Rock, actores muy conocidos de la comedia americana. Valiant tiene la voz de Ewan McGregor.
En la versión española, Paco León hace doblete y la verdad, personalmente, a mí me saca de las películas a cada rato, porque no dobla bien, se le reconoce en seguida la voz y uno piensa en el hermano tarado de Aída o en la versión bromista de Raquel Revuelta. Tampoco Alexis Valdés me parece una buena elección para dar vida a Marty, la cebra inconformista, ni Florentino Fernández para poner la voz al palomo guarro de Valiant. Quizás son imaginaciones mías, pero demonios, lo de apuntarse al carro de contratar a alguien que esté de moda para doblar películas es como darle a Lidia Lozano una columna de opinión en un periódico. ¿Dónde están esos magníficos dobladores de escuela que tenemos? Miedo me da esta injerencia. Por si las moscas, zapatero a tus zapatos.

madagascar

Madagascar tiene un guión bien construido, la historia es creíble, aunque no sea nada del otro mundo, la misma búsqueda de libertad de todo recluido. Sin embargo tiene esa estructura que tan bien funciona en la que unos personajes salen de lo cotidiano para afrontar una serie de aventuras. La construcción de los personajes es sencilla y efectiva, cada animal (león, cebra, hipopótamo o jirafa) tiene una característica muy humana, como los monos del zoo que leen el periódico mientras toman un café. Es ésta una cualidad de las películas de animales, la personificación de lo salvaje. Esta personificación produce una identificación entre espectador adulto y dibujos, lo que supone un descanso porque si encima de que hay que ir a ver la película con los hijos o sobrinos, al menos que los personajes o la historia contengan guiños para la diversión de los adultos.
En Madagascar vamos a encontrar muchos guiños generacionales que sólo los adultos comprenderán: la lluvia de chuletas que recuerda, sin duda, American Beauty (Sam Mendes), la carrera en la playa con la música de Carros de fuego (Hugh Hudson), la música de la serie Hawaii 5-0 y algún otro guiño que ahora se me escapa.
Magníficos esos pingüinos traviesos y conspiradores, personajes sacados del cine negro, son un acierto al margen de la trama central que es, como dijimos más arriba, la búsqueda de la libertad que emprende una cebra inconformista, pero descubrirán que son animales criados en cautiverio y son incapaces de adaptarse a la naturaleza.
Al final todo volverá a su orden natural.
Destacar la canción discotequera que dice “Yo quiero marcha, marcha? (“Move it? en inglés) y que es una canción muy pegadiza que podría convertirse, si quisieran los productores, en la canción del verano, lástima que ya haya una rana cantarina que le haya quitado el puesto a esta marchosa canción.

valiant

Valiant es una mala película. Es aburrida, con un guión más que previsible, propio de un soporífero telefilm de sobremesa, un pestiño, un tostón, un picatoste, una torrija, lo que se quiera. Más que prescindible yo diría que es imprescindible quemar el negativo. La historia del pichón enano es una tontería, si se trata de hacer notar que una persona con una carencia física es capaz de hacer algo fuera de lo normal, quedémonos con Buscando a Nemo (Andrew Stanton) y olvidemos esta tontería. Es una película de estereotipos dañinos, incluso molestos, la ratita francesa presumida, el loco e incendiario partisano, el alemán malo malísimo transfigurado en halcón, el palomo británico sacado de Cambridge, el guarro guarrísimo. Ya está bien de caca, culo, pedo, pis para hacer reír a los niños. Sobran la zafiedad del palomo guarro, sobran tantas cosas de esta película tonta. Sepan que me estoy conteniendo para no decir que la película es una mierda. Si alguien quiere ir a verla que sea bajo su riesgo, sólo decirles que a mis sobrinos no les gustó y si una película de dibujos animados no le gusta a un adulto, se puede comprender, pero que no guste a los niños es ya un síntoma. Yo pondría en los cines un cartel tipo del que nos encontramos en las haciendas y chalets: “Cuidado con el palomo. Pica?

Si después de leer esto a alguien le quedan ganas de conocer los datos de las dos películas, ahí van:

  • Madagascar
    Nacionalidad: EE.UU., 2005.
    Directores: Eric Darnell y Tom McGrath
    Guión: Mark Burton, Billy Frolick, Eric Darnell y Tom McGrath
    Música: Hans Zimmer
    Voces de: Ben Stiller y Chris Rock
  • Valiant
    Nacionalidad: Inglaterra, 2005.
    Director: Gary Chapman
    Guión: George Webster, Jordan Katz y George Melrod
    Música: George Fenton
    Voces de: Ewan McGregor y Ricky Gervais
 

Miércoles, 10/08/05

Llámame Peter

por Emmanuel G.G.

Llámame Peter

Llámame Peter es uno de esos biopics que cuentan de forma muy real, la vida de algún personaje, como es en este caso el gran Peter Sellers, al que muchos recordarán por protagonizar las andanzas de la Pantera Rosa.

Esta pequeña producción abarca desde sus comienzos como comentarista de radio en la BBC hasta llegar a ser uno de los actores de comedia más importantes del mundo, centrándose ésta en sus proyectos cinematográficos, sus relaciones con las mujeres y su madre, su popularidad, y la lucha interior que sufría por sus repentinos cambios de personalidad, de lo que se toca lo justo sin incidir en algún aspecto más que en otro.

El protagonista absoluto del film es Geoffrey Rush, que encarna a Sellers magistralmente, demostrando una vez su talento interprativo como ya lo ha hecho un numerosas ocasiones. Lo acompañan principalmente Charlize Theron y Emily Watson, que están a la altura de Rush, aunque el resto de reparto no se debe menospreciar ya que, desde James Bentley (el niño de Los Otros) como su hijo hasta el último secundario se dejan notar en cada una de las escenas en las que aparecen.

Todos los detalles están minuciosamente cuidados, desde la apertura animada de los créditos del principio hasta las escenas de las películas que Sellers graba en el desarrollo de la cinta, las cuales están calcadas a las originales.

Algunos de los pocos fallos que tiene, son las imitaciones que hace el protagonista de personajes como su madre o Blake Edwars, que no se entienden muy bien, o esas miradas insistentes a la cámara.

Hay que destacar la labor de su director: Stephen Hopkins (Perdidos en el espacio) que aunque en ocasiones utiliza movimientos de cámara poco adecuados a un film ambientado en esa época, aprueba con buena nota la dirección de actores, así como la estética que adquiere el film.

Lo mejor: sin duda, Geoffrey Rush, especialemente en sus trastornos de
personalidad.
Lo peor: en ocasiones se hace un poco aburrida, cuando Sellers se encuentra en sus momentos más bajos.
El momento: La escena en la que su madre está enferma en el hospital y el propio Sellers comienza a imitarla.

 

Los 4 Fantásticos

por Emmanuel G.G.

los 4 fantásticos

Las adaptaciones de cómic a la gran pantalla siguen estando de moda y en esta ocasión llega la de Los 4 Fantásticos, muy esperada por mi parte, aunque después de verla hubiera merecido la pena esperar un poco más.
No llega a la altura de grandes adaptaciones como Spider-Man o X-Men pero tampoco es un pésimo film como ya lo fue Catwoman o Elektra.

Para empezar, el guión tarda demasiado en despegar, pasándose sus
protagonistas una hora entera investigando y comprobando sus poderes. En la trama, introducen escenas que poco tienen que ver con el desarrollo de la película y que son puramente comerciales, como es la secuencia en la que Chris Evans (La Antorcha Humana) comienza a hacer piruetas en el aire con una moto. Si hay algo bueno en el guión, es la ironía de algunos diálogos que intercalan durante el metraje.

Las interpretaciones de la película dejan mucho que desear: Ioan Gruffudd es demasiado joven para su papel de Mr. Fantástico, (ni él mismo se cree que es un superhéroe) al igual que Jessica Alba como La Mujer Invisible, que se tira durante toda la cinta con cara de estreñimiento cuando intenta hacer uso de sus poderes, o con cara de niña buena y sexy intentando robar plano (está maquillada incluso en el viaje que realizan al espacio). Siguiendo con penosas interpretaciones nos encontramos a Chris Evans, que únicamente está
en el film para quitarse la camiseta y mostrar músculos y a Julian McMahon, que exagera su papel de malvado de la película. Por cierto, hay una similitud con su personaje y el de Duende Verde de la primera adaptación de Spider-Man, ya que los superiores de la empresa en la que trabaja dejan a McMahon (Dr. Muerte) fuera de ella, lo que produce que asesine a uno de ellos (al igual que ocurre en Spider-Man).

El único que se salva en el apartado interpretativo es Michael Chiklis (La Cosa), que a pesar de estar encerrado en ese patético disfraz (que se supone que es de roca), sobresale por encima de sus compañeros de reparto.

Los efectos especiales dejan mucho que desear, la banda sonora….mejor no hablar de ella (aunque se salva únicamente la canción interpretada por Anastacia y Ben Moody: Everything Burs, a pesar de no aparecer en toda la película…); y todo esto se debe a la pésima dirección de Tim Story, (su anterior film es Taxi: Derrape Total, así que se pueden hacer una idea de lo buen director que es) que no sabe dirigir al reparto y ni sacar lo mejor de cada uno de los protagonistas.

Esperemos que en su próxima secuela (que la habrá seguro) los poderes de los superhéroes comiencen a aparecer desde un principio, ya que se han tirado la mitad de la primera parte estudiándolos, y que cambien al director para que se de otra visión totalmente diferente, que es la que realmente se merece esta adaptación.

Lo mejor: si hay que elegir algo me quedo con los créditos del final.
Lo peor: Tim Story
El momento: La secuencia en el puente, que es la más destacable de la
película y en la que los efectos especiales pueden calificarse como
aceptables.

 

Lunes, 11/07/05

La Guerra de los Mundos

por Emmanuel G.G.

La Guerra de los mundos

Teniendo en cuenta que es un film de Spielberg, La Guerra de los Mundos sigue la línea de Inteligencia Artificil, con unos efectos especiales impresionantes que te dejan con la boca abierta desde el momento en el que aparecen. El trailer no es nada comparado con la película, ya que muestra sólo una parte del comienzo del nudo. Por cierto, abstenerse a verla las personas sensibles de oído, que saldrán sordas del cine.

En el apartado interpretativo, destaca (como siempre en los films que aparece) la pequeña Dakota Fanning, que deja en la sombra a un mediocre Tom Cruise que por mucho que se esfuerza no llega a ser demasiado creíble. Por otra parte, Tim Robbins sorprende con su papel que aunque es corto no pasa desapercibido. Del hijo en la ficción de Cruise: Justin Chatwin, mejor no hablar ya que se limita a decir sus frases y poco más.

En general, la cinta es muy entretenida ya que el guión del creativo David Koepp te engancha y te deja pegado a la butaca con acertados toques de intriga, ayudados por una excelente banda sonora del gran John Williams, aunque todo se estropea cuando llega el final, que no está a la altura de la película. Cuando termina, esperas esos segundos con la pantalla en negro que
dan paso a una secuencia final pero no la hay, simplemente ahí acaba, con un final que es pura comercialidad, ya que está hecho para complacer al público.

Lo mejor: Spielberg y los efectos especiales. Personalmente, en ninguna escena he notado el ordenador.
Lo peor: Ese final que no termina de convencer.
La secuencia: cuando las naves extraterrestres aparecen por primera vez y comienzan a exterminar a todo humano que ven.

 

La Guerra de los Mundos

por Jose Toquero

la guerra de los mundos

Ahora comprendo porque se ha realizado el estreno el mismo día a nivel internacional de “La guerra de los mundos?, si se hubiera realizado en días diferentes habría sido una ruina para el Señor Spielberg, ya que se correría la voz en todos lados comentando lo insulsa que ha resultado. Espero que con lo que recaude en el primer día sea suficiente, porque tengo la impresión que poco mas va a recaudar. No me siento con el ánimo de recomendársela a nadie.

Estoy de acuerdo en que todo remake debe ser lo mas parecido a su predecesor, ya que quien a los suyos se parece honra merece. Pero estamos en el 2005, y no en los sesenta cuando se hizo la primera versión. Esa historia ya no apasiona a los espectadores. No se puede encubrir una historia que hoy por hoy no llama la atención, con efectos especiales y sonidos espectaculares.

Todos esperábamos que Spielberg respetase la versión original, pero…¿Dónde esta esa imaginación que ha caracterizado siempre al padre de ET? La verdad es que me esperaba alguna sorpresa, un giro inesperado,….no se, algo diferente.

De todas maneras la película esta bien, salvo que se adelanta un poco el final, y por eso puede resultar un poco brusco como acaba la historia.

Tom Cruise lo hace bastante bien, en mi opinión, bastante creíble, aunque el personaje original era algo más rudo, más americano medio. De eso va la historia de Welles. La intervención de Tim Robins es normalita, pero aun así, se nota quien puede hacer sombra a quien con cualquier papel.

No es una película con grandes interpretaciones, no las requiere, ya que la acción y los efecto especiales hacen el resto para que este medianamente animada.

 

Domingo, 05/06/05

Sahara

por Francisco Tejeira

Sahara

Sahara es una película ‘bonita’ visualmente pero hecha a base de unir secuencias que ya hemos visto antes. La historia daba para mas, para mucho mas y es una pena que no hayan explotado esa enorme baza: una doctora de la OMS y un buscador de barcos hundidos navegan río arriba adentrándose en el corazón de ?frica, cercados por una guerra civil, mientras él busca un acorazado que puede no ser mas que una leyenda y ella el origen de un terrible virus que está matando a la población.

Todo eso suena a las grandes historias de antes, pero como viene siendo habitual, la trama no tiene ni pies ni cabeza y hay momentos donde la confusión es tal que no acabas de comprender si el virus lo traía ya el acorazado hace 140 años o es culpa de los malos de la película.

La historia chirría por todas partes, igual que la banda sonora: ¿cómo puede sonar el Sweet Home Alabama de esa forma mientras atraviesan el desierto africano? Pero no todo es malo si olvidamos el anodino personaje de Penélope y los berridos sin doblar de Matthew en varias escenas de acción, que son los únicos momentos donde la película se deja ver.

Entre lo mejor de la cinta están la persecución del yate y el asalto al tren que no dejan de tener su gracia. Incluso la bajada al pozo de Pé tiene su punto. También hay postales bonitas, como cuando ella sale corriendo del faro o la panorámica de la ciudad de los Tuaregs, pero luego nos obligan a presenciar algunos momentos patéticos: la escapada de la camioneta y el montaje del avión en pleno desierto… por favor…

Sahara

Con las interpretaciones ocurre igual que con las escenas, que ya nos suenan: Pé (y esto es algo bueno) se parece en muchos momentos y de lejos a las grandes actrices italianas. Steve Zahn, el comparsa del protagonista, es el típico amigo graciosillo pero esta vez con arena metida en los ojos (llega a desesperar tanto guiño) y el malo, Lambert Wilson, se pasa media película queriendo ser Jeremy Irons.

Finalmente hay algo que siempre agradeceré a Sahara: que no se hayan incluido esas típicas chulerías americanas y que nadie hable con la boca llena. Cosas que por lo general, me obligan a salir del cine antes de que acabe una película de acción.