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Sábado, 14/10/06
El Arco
por Joaquin Blanes en Críticas
Si Vladimir Propp levantara la cabeza estaría encantado de comprobar que el cine de este surcoreano se ajusta, perfectamente, a su morfología del cuento, porque en esta película, así como en otras anteriores, ya sean La isla, Hierro 3, Primavera, verano, otoño, invierno, primavera… Kim Ki-duk parece servirse de las historias tradicionales, con un toque mágico, para narrar una bonita historia, sostenida por las imágenes y no por los diálogos, apenas existentes en sus películas.
Kim Ki-duk tiene muchas cualidades y una de ellas es la de pintar con la cámara, apoyándose, eso desde luego, en una música preciosista y delicada. La película tiene una historia sencilla de resumir: Un viejo vive aislado en una pequeña embarcación fondeada en medio del mar o de un lago, que alquila a pescadores (esto recuerda mucho la historia de La isla). Con el viejo vive una chica que no habla, esto no quiere decir que sea muda, sino que no desea hablar (esta característica retoma muchos de sus personajes, como la protagonista de Hierro 3). El viejo está esperando a que la chica cumpla los diecisiete para casarse con ella.
Este es el punto de partida a una historia que no tiene nada de extraordinario salvo la extrañeza de los personajes, siempre tan solitarios, tan poco comunicativos e introvertidos y el lugar donde se desarrollan los acontecimientos.
Kim Ki-duk vuelve a tomar, como punto de partida, un escenario aislado (ya lo hizo en La isla y en Primavera, verano, otoño, invierno, primavera… En las tres películas los personajes viven o recalan en un lugar recóndito a donde llegan para, de alguna forma, obtener la redención, por algún crimen cometido, como en el caso de Primavera… o buscando una salida a una situación imposible, como en La isla.
Está claro que las películas de Kim Ki-duk no persiguen la acción sino la reflexión, porque las imágenes están llenas de sosiego y musicalidad. Las secuencias de la chica balanceándose en el columpio al borde del mar son, sencillamente, hermosas, y la música tiene una calidez que convierten en bucólico un barco desvencijado, un aislamiento forzado y una vida infeliz.
Habría que detenerse en analizar las obsesiones cotidianas de Kim Ki-duk, buscar si existe alguna obsesión numerológica en el director surcoreano porque el número 3 está muy presente en sus películas. Las historias implican a 3 personajes, las flechas que lanza el viejo arquero para leer la fortuna a los pescadores son 3, y una de sus películas se llamó aquí Hierro 3. Para los pitagóricos el 3 era un número perfecto porque contiene principio, medio y fin; pero desconozco si para los taoístas el número 3 tiene tal magnitud. Lo que está claro es que para Kim Ki-duk ese número es una constante en su cine, así como los anzuelos. Creo que este hombre goza perversamente con las fantasías más atroces entre carne y anzuelo. Cuidado con La isla para los que no la hayan visto porque puede herir sensibilidades.
Añadir tan sólo que el cine de este director es particularmente sosegado, por no decir que en ocasiones se estanca en bonitas postales que no hacen avanzar la historia; sin embargo hay que reconocerle muchas cualidades a su cine, como la de recuperar el cine como un ejercicio visual antes que literario, como le pasa a algunos directores que basan todo su cine en el diálogo (ésta es mi batalla particular contra Isabel Coixet). También recordarle a cualquier espectador del cine de Kim ki-duk, que sus películas suelen tener un desenlace que, de repente, sin avisar, entra en el terreno de lo sobrenatural y a mí, personalmente, me desconcierta un poco, la verdad.
Ficha Técnica
Nacionalidad: Corea del Sur y Japón, 2005.
Guión y Dirección: Kim Ki-duk
Ficha Artística:
La chica, Yeo-reum Han
El viejo, Seong-hwang Jeon
El estudiante, Si-jeok Seo
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